martes, 17 de mayo de 2016

Liderazgo y trabajo en equipo



Ya se trate de estudiantes de escuelas primarias o empleados de una empresa, el liderazgo y el trabajo en equipo son cualidades muy necesarias para todos, que no pueden adquirirse sólo leyendo.

Los estudiantes de primaria son los líderes del mañana, así que es ahora cuando debemos empezar a trabajarlo. Para ello, podemos organizar actividades de liderazgo con regularidad. Tanto los niños que tengan habilidades de liderazgo como los que no, todos podrán aprender.

La manada: Esta es una de las actividades de liderazgo más popular para los estudiantes. En primer lugar, hay que establecer obstáculos pequeños a lo largo del aula. Se dividirá a los alumnos en dos grupos, se elegirá a un líder en cada grupo, y al resto se le vendarán los ojos. El juego se iniciará desde una parte del aula y el objetivo es hacer llegar a los alumnos a la otra, sin caerse, dando instrucciones precisas, manteniendo la calma, el control del grupo. El primer grupo que alcance la meta, gana. Se puede repetir con distintos líderes, cambiando los obstáculos, o dificultándolos.

Liderazgo Silencio: Una imagen vale más que mil palabras. Con este juego ilustramos este refrán. Dividiremos a los estudiantes en dos grupos, de igual número, de preferencia de cinco a diez estudiantes. Les diremos a los líderes en privado una forma simple (triángulo, rectángulo..), y ahí empieza el juego. Los líderes vuelven a su grupo y tratan de formar esa imagen con ellos, con la única regla de no hablar. Sólo con gestos. El grupo que primero lo consiga, gana. Se puede repetir con distintos líderes, usando cada vez formas más complejas.



Estas fueron algunas de las mejores actividades del equipo de liderazgo para estudiantes de primaria. Seguro que lo pasarán bien, pero eso no es suficiente, hay que hacer un ejercicio de diálogo y reflexión posterior, donde hablemos de qué han aprendido y por qué estas actividades han resultado útiles.


 

lunes, 16 de mayo de 2016

Los chicos del coro


Recomendación: gran película, LOS CHICOS DEL CORO, de Christophe Barratier, con música de Bruno Coulais.

La historia está ambientada en la Francia del 1949. Clément Mathieu es un músico fracasado que en la actualidad trabaja como docente. Este llega a las puertas de Fond de l'Etang (Fondo del Estanque), un colegio internado para menores con mala conducta. Mathieu decide formar un coro con los niños. La forma de enseñanza que utiliza y la idea de el coro, logra crear un vínculo entre alumnos y profesor, lo que hace que el comportamiento de los internos mejore. Con el tiempo y la excepcional voz de Pierre Morhange, unos de los alumnos más complicados, el coro va siendo más exitoso. En un momento, el internado queda envuelto en llamas, pero gracias a que fueron de excursión se salvaron.El director hecha toda la culpa a Mathieu y lo despide.Pero antes de irse, Mathieu coge a Pepinot y lo lleva con él.

Es una película de gran belleza y de dulces intenciones, que ofrece al espectador una lección de vida humana: el valor de la caridad y la compasión frente a la dura disciplina de la ley. Asimismo muestra cómo un acto aparentemente insignificante puede transformar la vida de tantos, pasando de tratar a los niños como delincuentes a mejorar la convivencia de forma maravillosa.

El lema principal del film es que la música puede cambiar a las personas. Aun así parece casi imposible que un maestro recién llegado pueda cambiar poco a poco la forma de vida de sus estudiantes, inspirándoles y dándoles la esperanza que les faltaba. Al principio, como ya sabemos, algunos de los chicos adoptan conductas de rechazo, y son castigados severamente; se ve claramente que no saben cuál es el verdadero valor del perdón y de verse perdonados. Por eso, cuando el nuevo supervisor, Clément Mathieu, se vuelca en el propósito de crear un coro como símbolo de unión entre todos ellos, los chicos empiezan a sentirse alentados, confiados y, sobre todo, reconocidos. De ahí que otro de los temas más importantes sea el valor del éxito.

 Ha recibido un montón de premios y candidaturas. Despierta las ganas de cambiar las cosas. Recomendada 100%



domingo, 15 de mayo de 2016

Perdón



Muchas veces en el Colegio hacemos algo de lo que nos arrepentimos, pero no sabemos cómo disculparnos. Pedir perdón cuando sabes que debes hacerlo no es tan simple como pronunciar unas cuantas palabras. Decir simplemente “perdón” nunca es suficiente. Desde la tutoría o desde Jefatura de estudios, insistimos mucho en esto y trabajamos la elaboración de disculpas, para llegar a entender que pedir perdón es una forma de demostrar que aceptas tu error y que has aprendido de él.

Para pedirle perdón a alguien tienes que tomarte un tiempo para reflexionar sobre tus acciones y la forma en la que afectaron a la otra persona. Luego tienes que hablar sinceramente con él/ella y estar dispuesto a que te rechace. Vamos a ver algunos consejos:

  1. Lo primero que debes hacer cuando le pides perdón a alguien es expresar arrepentimiento por tus acciones. En otras palabras, debes dejar en claro que lamentas haberlo hecho. Puedes lograrlo con facilidad si empiezas diciendo “Lo siento” o “Te pido perdón”.

  1. Piensa en lo que hiciste para molestar a la persona. Si no estás seguro sobre la razón, debes preguntarte qué cosas específicas la molestan. Refuerza tu declaración de arrepentimiento diciendo exactamente qué es lo que lamentas.

  1. Comprende por qué hiciste lo que hiciste. Aunque eso no es una excusa, tus razones pueden ayudar a  asumir la responsabilidad de tus acciones. Solo dile a la persona qué fue lo que te llevó a hacer o decir eso.

  1. Siente empatía por la persona que has ofendido. Trata de entender por qué tus acciones le lastimaron, imagina su dolor. Si no, tu disculpa podría llegar a sonar vacía y poco sincera. ¿Cómo te sentirías tú si alguien te lo hiciese a ti? Debes dejar claro que comprendes cómo la hiciste sentir.

  1. Recuerda que tu error no te vuelve una mala persona, sólo has cometido un error. Trata de hacer las cosas bien. Después de hablar sobre lo que hiciste, por qué lo hiciste y por qué estuvo mal, tienes que hacer las cosas bien. En otras palabras, tienes que decirle a la persona lo que piensas hacer en el futuro para evitar otra situación similar.

  1. Demuéstrale que has cambiado. Es importante demostrar la cantidad de tiempo y esfuerzo que le dedicaste a tu disculpa y los esfuerzos que realizas para evitar una situación similar en el futuro. Si te tomaste un tiempo para corregir el error que cometiste, dile a la persona cómo lo corregiste. Esto demuestra tu disposición a admitir que estás equivocado, así como un deseo sincero de resarcir el error.

  1. Pídele perdón. Después de disculparte, puedes pedirle a la otra persona que te perdone. Esta puede ser la parte más difícil de la disculpa, ya que siempre hay una posibilidad de que la persona no te perdone. Es más, debes demostrar tu comprensión permitiendo que la persona cuente con esa opción. Solo ten en cuenta que puedes volver a intentarlo si la persona no está lista para perdonarte y trata de no desanimarte.

  1. Trata de ofrecer algo más. Compensa tu error haciendo algo bueno por la persona que has ofendido. Acércate a ella con un ramo de flores o una tarjeta con una nota escrita. Muéstrale que tus acciones no solo buscan aliviar tu culpa, sino también hacerla sentir mejor.

  1. Sé comprensivo. Si la persona no te perdona, muestra empatía. Di algo como “Está bien, tampoco sé si podría perdonarme. Solo espero que el tiempo nos vuelva más cercanos nuevamente. En verdad valoro tu amistad”.  No te molestes con la otra persona si no te perdona. El perdón es un privilegio, no un derecho. Recuerda que es más probable que te perdonen si luego eres una persona simpática y comprensiva.

  1. Sé paciente. Las faltas pequeñas pueden perdonarse con facilidad, pero algunas heridas necesitan tiempo para curar. No esperes que te perdonen con facilidad si lo que hiciste causó mucho dolor. Incluso si te rechazan al pedir perdón, sigue intentándolo.


Consejos

  • Escribe tu disculpa, si hay muchas cosas que debes decirle a la persona y para que no te quedes sin palabras llegado el momento. Así será más fácil saber qué debes decir.
  • Es preferible pedir perdón en persona. Sin embargo, si no puedes abordar a la persona por teléfono o en persona, puedes enviarle tu disculpa en un correo electrónico o en una carta por correo tradicional.
  • Recuerda que las acciones hablan más que las palabras. Luego de pedir perdón, realiza una acción lo más pronto posible.
  • Es una buena idea practicar tu disculpa. Decir lo siento no es algo muy natural para muchos de nosotros y, por lo tanto, debe practicarse.
  • Si la persona está muy enojada y crees que no podrás lidiar con la situación, espera un mejor momento.
  • No culpes a la otra persona cuando pidas perdón. Esto puede hacer que rechace las demás partes de tu disculpa si dices algo para amenazar su ego. Solo recuerda que puedes hablar sobre estos otros problemas en un momento diferente si piensas continuar con la relación.
  • No inventes excusas para tus acciones. Esto puede dar la impresión de que en realidad no te arrepientes de lo que hiciste.
  • No exageres tus sentimientos de arrepentimiento. Esto podría dar la impresión de que estás fingiendo. Se honesto y sincero, pero no seas dramático.



sábado, 14 de mayo de 2016

Pequeños diálogos

Para trabajar el diálogo con los más pequeños, e incitarlos a salir de los monosílabos, o las conversaciones predecibles y predefinidas, podemos hacer este tipo de actividades. Conviene explicarles primero que deben imaginarse una situación, no vale poner:
- "Hola, ¿qué tal?", 
- "Bien, gracias".

Hay ejemplos de supuestos enemigos como el perro y el gato, o Caperucita y el Lobo. Supuestas parejas como padre e hijo (los osos). Profesiones (profesor-alumno, policía-bombero). Y otros.

Debemos pedirles que sean imaginativos y hagan situaciones de pedir por favor, disculparse, agradecer, aconsejar, consolar, etc. Podemos ponerles algún ejemplo y luego leer los de todos en voz alta y valorar los mejores.



 

 


Más info en http://www.orientacionandujar.es/2009/05/04/expresion-escrita-pequenos-dialogos/

viernes, 13 de mayo de 2016

Teatralizando

Vamos a hacer una actividad para trabajar la empatía y la autoestima en el aula, al mismo tiempo que nos desinhibimos y nos expresamos corporalmente, mediante unas representaciones de teatro.

Les diremos que vamos a representar, por ejemplo, Caperucita Roja. Habrá un voluntario que será el narrador, otro que hará de Caperucita, otro de mamá, cazador, lobo, abuelita... Hacemos la representación tal y como todos la conocen, improvisando, brevemente.

Después la repetiremos introduciendo algunos cambios cada vez. Por ejemplo, Caperucita sólo habla con monosílabos. La mamá es sorda. El lobo está cojo. Introducimos algún conflicto que suponga crear algún personaje nuevo o modificar uno existente. Por ejemplo la mamá es doctora. O la niña es muy golosa. El lobo es un gato... Los propios alumnos pueden ir dando ideas. Distintos voluntarios irán interpretando.

Durante la actividad, o al final, podemos reflexionar sobre lo ocurrido, ¿qué personaje gusta más? ¿qué os parece el giro de la situación? ¿cómo es meterse en otra personalidad? Destacaremos las habilidades de cada uno y todo lo bueno que sacan cuando fingen ser un personaje; y esa desinhibición y decisión que muestran, les animaremos a aplicarla a su vida diaria.


http://cosquillitasenlapanza2011.blogspot.com.es/2012/01/dinamicas-para-trabajar-la-empatia-en.html

jueves, 12 de mayo de 2016

Actividades para trabajar la autoestima desde casa



1. Asígnale a tu hijo cada semana una tarea específica. 

“Esta semana tienes que recoger todos tus juguetes y guardarlos en su lugar”. Puede ser  un ejemplo sencillo, en el que claramente le das una responsabilidad. El hecho de que le hayas encomendado algo, le transmite el mensaje de que tú crees que él puede hacerlo. Además de tener un objetivo a lograr, tendrá un deber “moral” que cumplir. Emplea frecuentemente las palabras “por favor” y “gracias”. Así le transmites respeto. Eso le hará sentir que tiene valor  y por tanto reforzará su autoestima.


2. Pregunta y escucha con atención. 

Además de las preguntas más “triviales” como ¿tienes hambre o frío?, hazle preguntas de calidad. Se trata de darle a tú hijo el espacio suficiente para que se exprese. Intenta estimularlo mediante preguntas  más exigentes, como por ejemplo “¿qué fue lo que más te gusto de lo que hicieron hoy en la escuela?”. De esa forma “obligarás” a que tenga que describir sensaciones o pensamientos. Cuando lo haga escúchalo con mucha atención. Si el televisor está encendido por ejemplo, entonces baja el volumen para escucharlo. De esa forma el entenderá que lo que tiene para decir es importante. Nunca interrumpas su conversación por atender el móvil. Lo que tu hijo tiene para contarte es más importante, y ese mensaje es el que tienes que transmitirle exactamente.

3. Destaca lo positivo y mejora lo negativo. 

Todos los niños, incluyendo tus hijos, tienen defectos y virtudes. Rasgos de su personalidad o conductas que te gustan más o menos. Cuando lo bueno se pone de manifiesto no pierdas la oportunidad de expresarle claramente tu orgullo. “Te felicito hijo por la buena tarea que has hecho”. También hay que decirle los errores, pero de una manera positiva, generarle inmediatamente una segunda oportunidad, o una tercera si fuera necesaria. Cuando logre el resultado correcto, hazle ver que fue capaz de superar la dificultad.



Más información en:

miércoles, 11 de mayo de 2016

Actividades para trabajar la autoestima desde el aula



1. Juego de las estrellas

A cada niño se le entrega una estrella que debe colorear con su color preferido. En ella deben escribir su  nombre y las tres cosas que más le gusta hacer.

Una vez que todos hayan terminado, se intercambian las estrellas con el compañero que tienen al lado. Cada uno leerá en voz alta lo que al otro compañero le gusta hacer pero sin decir el nombre. El maestro preguntará a quien corresponde esa estrella.

Esta actividad exige que el niño reflexione acerca de lo que más disfruta hacer. El hecho de leer en voz alta los gustos de otro compañero, favorece la integración de sus preferencias con la de los demás.

La pregunta de a quién pertenece esa estrella, reforzará el sentimiento de identidad del niño. “Esa estrella es mía”, es como decir, ese soy yo.


2. Juego de las profesiones

Pedirle a cada niño que seleccione dos trabajos o profesiones que les gustaría hacer. Hay que pedirles que tomen en cuenta qué es lo que más les gusta y qué creen que es lo mejor que pueden hacer.

Seguidamente hacer una lista con las profesiones elegidas y organizar un día de “representación teatral”. Cada uno hará el trabajo que ha seleccionado. Por ejemplo, el bombero simulará apagar un incendio, la enfermera curar a un enfermo, etc. Después de cada representación pedir que todo el grupo aplauda a cada compañero.

Esta es una buena oportunidad para que el maestro destaque frente al grupo las fortalezas y el talento que cada uno ha demostrado en su rol.


3. El juego del sobre

A cada niño se le entrega una hoja donde debe escribir tres defectos que reconoce en sí mismo o tres características que no les gustan de sí, y que desearían cambiar. Lo meterán en un sobre con su nombre.

Se lo pasarán al compañero de al lado, y éste deberá escribir tres cualidades o virtudes que reconoce en la persona del sobre. Luego se lo pasará al compañero de la derecha y este hará lo mismo. El juego finalizará cuando el sobre llegue a manos del dueño de dicho sobre.

La finalidad de este juego es mostrarle a cada uno, que si bien tienen defectos, también tiene muchas virtudes. De hecho, cada compañero reconoce distintas virtudes, quizás algunas coincidentes. Pero en cualquier caso serán más que los defectos que él ha identificado.


4. Qué le gusta de ti a tus compañeros

Esta actividad es ideal para plantearla entre los mayores de primaria o adolescentes. En ellos la estética y la imagen suele ser un elemento clave a la hora de hablar de autoestima.

A cada participante se le entrega una hoja con el nombre de un compañero.  Cada uno debe escribir las tres cosas que más le gusta de esa persona; tres características físicas o personales que le gusten del compañero que le ha tocado.

Luego el maestro juntará todas las hojas, y las leerá de forma anónima y en voz alta.

El pedir que mencionen tres aspectos que les gusten, les ayudará a ver que todos tienen algo positivo y agradable. Además, se darán cuenta que no todo pasa por lo físico. A su vez, cuando a cada uno le llegue el turno de escuchar sus cualidades, se sentirán muy contentos. Incluso sorprendidos de conocer aspectos de ellos que otros valoran como positivos.




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